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UNA GLORIA ARECIBEÑA*

Por: Paquito Quiñones (Arecibeño)

 Recordando a Cheíto González  por Freddie Soto

               

 

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El día 21 de enero de 1935, Arecibo fue cuna de una gloria de la canción; que no sólo dio nombre a la Villa del Capitán Correa y a Puerto Rico, sino también a otros países fuera de nuestra bella Isla del Encanto. Un cantante que con su brillante voz sonora ascendió al pináculo de la popularidad; me refiero al arecibeño de pura cepa como yo, CHEITO GONZALEZ.

En la década del 1940, cuando la situaci6n económica no era color de rosa, comenz6 su carrera artística en un gran programa de aficionados. Productor del mismo, el padre de la gran cosecha de artistas arecibeños, el Sr. Nabal Barreto y maestros de ceremonias el Sr. Antonio Villamil y el Sr. López Oronoz.

 

Fue breve el tiempo que Cheíto participó como aficionado, por su gran talento. En el mismo programa permaneció actuando ya convertido en un cantante profesional, haciendo un excelente dúo con una joven también arecibeña, Áurea Esther Vázquez.  Su participación se hacía cada vez más frecuente en distintos programas de la radio arecibeña, tales como: el Club de Madrugadores y el Programa de A. Valentín Bello, que se transmitía desde distintos teatros de la isla.

 

Después de tomar algunas clases de guitarra con el Sr. Vangelo Colón, su ejecución de la misma era extraordinaria; testigo de ello, innumerables parejas de enamorados en las serenatas de aquellas noches románticas que tanto compartimos, especialmente, en la Calle Nueva, Cerro Monserrate, Calle Magallanes, Calle Tamarindo y Buenos Aires.

 

Son muchas las anécdotas de nuestro Cheíto: en una noche estrellada, con todo su esplendor, estábamos en una calle de la ciudad, cantando una serenata y de repente apareció un policía que estaba de turno para interceder, ya que necesitábamos un permiso para dar la misma, pero al escuchar la inigualable voz de Cheíto, permaneció con nosotros y cuando terminamos lo único que dijo fue, "cuánto lamento estar ahora trabajando".

Allá para el año 1950, con su guitarra como compañera y poco dinero en sus bolsillos, Cheíto decidió con gran perseverancia trasladarse a Nueva York, en pos de un futuro de mayor progreso. Ningún comienzo es fácil en una ciudad tan enorme y tan distinta, pero a pesar de algunos inconvenientes al respecto, no quebrantó su esfuerzo, pues madera demás tenía para lograr ubicarse.

 

Luego de transcurrir un año regresó a Puerto Rico, pero esta vez acompañado de dos jóvenes hermanos, Máximo y Gelín Torres, el Trío Los Murcianos. Vuelve a Nueva York y al año siguiente regresa Cheíto a P.R. y esta vez como segunda voz y solista del gran Trío de Johnny Rodríguez. Sus grabaciones se escuchaban día tras día en y fuera de PR. Luego de esto, fueron varias sus participaciones en distintas agrupaciones: entre ellas el Trío Casino de San Juan y el Trío Casino de Santurce que fue su propio trío. Esto ocurrió en el año 1955 cuando logró dar el puntillazo y colocarse como el primer cantante de Puerto Rico, con el bolero de Alfredo Sadel, "Una Noche Más". Tremendo "hit", y de esto guarda gratos recuerdos Johnny Albino. ..pueden preguntarle.

 

Transcurrió el tiempo y sus éxitos se escuchaban cada vez más. Va a Méjico y allí junto a dos jóvenes hermanos, Raúl y Gilberto Puente, escuchamos las acopladas voces de "Los Tres Reyes".

Un domingo, cuando menos esperaba, me encontré con Cheíto en Arecibo y fuimos a una fiesta de cumpleaños en el hogar de otro arecibeño, seguidor de los deportes y un gran amigo de los artistas, Puro de León (el gacho), que en paz descanse. Fue Allí donde esa tarde pudimos disfrutar de su gran banquete musical con las interpretaciones de un Cheíto, con mucha mas experiencia como cantante y guitarrista, pues su maestro en Méjico, lo  fue ese As de Los Tres Ases, también fenecido, Juan Nery.

Como homenaje al pueblo que lo vio nacer, en el año 1958, Cheíto se unió a otra gloria de nuestra gran farándula arecibeña; nuestro hermano Raúl Balseiro y formaron el Trío Casino, esta vez Cheíto como segunda voz.

 

En el mes de diciembre de 1962, nos sorprendió la triste nueva desde la ciudad de Chicago. Envió 1a misma el Sr. Claudio Flores y nos dio la información Manny Rivera. Cheíto, compañero y amigo inseparable de tantas alegrías, quien supo cantarle a su pueblo. "Todos tus compañeros y compueblanos con voces entrecortadas y los ojos empapados en lágrimas, te acompañamos hacia tu última morada, VAYA CON DIOS, CHEITO, VAYA CON DIOS". Seguirás viviendo con nosotros porque tus canciones perduraran a través de los años. Sabemos que más allá de nuestro pedacito de Arecibo y nuestra bella Borinquen, supiste enaltecer con mágico esplendor/ Siete notas en cinco líneas y cuatro espacios / el pentagrama musical, con tu dulce voz.  

 

* Tomado del folleto Cheíto González, una voz de crital entre tríos, orgullo arecibeño. Repartido en el homenaje a Cheíto González el 17 de diciembre de 1995, auspiciado por el representante en aquel entonces Norberto Nieves.

 

Paquito Quiñones es una figura destacada de Arecibo y gran conocedor de la música de cuerdas y de voces, especialmente del área de Arecibo.