Make your own free website on Tripod.com

 

RECORDANDO A CHEITO GONZALEZ (1935-1962)*

                                                                por  Fredie Soto (Arecibo)

 

volver

página inicial

 

En 1935 el Dr. Rafael Rivera Aulet era el alcalde de Arecibo. El periodista y dueño de funeraria , don Eligio Mendizábal, fue sepultado.  Se instaló luz y agua en el Barrio Obrero (vecindad de Arecibo).  Se creó la ley que fija la jornada de trabajo de ocho horas.  Don Lao Monrozeau actuaba con su sexteto en el programa Hora Tropical Arecibeña de WKAQ y Pepito Lacomba y su Trío Tanamá se presentaba en la emisora WNEL.

 

El día  21 de enero de 1935 nació en Arecibo una de las glorias de la canción popular en Puerto Rico; un hombre que brilló no solamente en la Villa del Capitán Correa y en toda la Isla, sino también fuera del país; un cantante que, con su voz de cristal, ascendió a los más altos niveles de la popularidad.  Sí, me refiero a Cheíto González.

 

Luego de la segunda guerra mundial se establecen en Arecibo las emisoras WKBM (1945) y WCMN (1947).  Ambas corporaciones producían programas en los que actuaban jóvenes dotados de talento artístico. El Sr. Nabal Barreto producía en WCMN un programa de aficionados en el que los señores Antonio Villamil y López Oronoz actuaban como maestros de ceremonia, siendo el ron Oliver y más tarde el ron Llave los patrocinadores.  Este programa se transmitía  desde el Teatro Tanamá, pasando más tarde a la Logia Víctor Rojas.

 

Una noche, en el 1947, se presentó en este programa un joven adolescente de nombre José “Cheíto” González.  Cantó la canción Deuda y se ganó el favor del público, así como del jurado, que le otorgó el primer premio consistente en tres dólares y un obsequio del Ron Oliver.  Este fue el inicio de la carrera de una estrella que comenzó a destacarse desde ese instante y poco tiempo después se convirtió en profesional.  Formó dúo con la joven arecibeña Aura Esther Vázquez y fue parte del Trío América de don Serrano Estrella.  Actuó en programas como el Club de Madrugadores y el que producía el señor Valentín Bello desde “La Casa Anselmo” en la calle Betances, esquina callejón Sobrino. Cheíto González pasó su juventud en la calle Magallanes, calle Tamarindo, Calle Nueva, Buenos Aires y el Cerro de la Monserrate.  También visitaba las barriadas de La Playa, donde tenía muchos amigos.  El arrabal que estaba compuesto por Los Coléricos, Santo Domingo, Arizona, Punta Borinquen y Palmarito.  Allí, el joven soñador, se confundía con la gente pobre y menos privilegiada.  Veía aquellos seres humanos enfrentarse al océano embravecido que estrellaba sus olas contra las débiles viviendas, llevándose muchas de ellas hacia sus profundidades.  Sí, había mucha pobreza en la Villa y en su alma germinaba el deseo constante de superarse y triunfar.  

En el 1952 el joven adolescente aún decide marchar hacia la Gran Urbe.  Agarra su guitarra, la cual había aprendido a tocar con Vangelo Colón, y se une a Pepe Natal, Rey Arroyo y José Donate, quienes ya habían dado “el salto” en busca de mejores oportunidades. En Nueva York actúa en radio, televisión, teatros y clubes nocturnos; pero su corazón intranquilo le hace regresar a Puerto Rico.  Entre 1953 y 1955, Cheíto forma parte de varias agrupaciones; el Trío Los Murcianos, el Trío de Johnny Rodríguez, el Trío Casino de San Juan y el Trío Casino de Santurce, fundado por el propio Cheíto.  Con este último graba Una noche más , tema que lo lanzó hacia el estrellato de la canción romántica en 1955.

Luego de actuar con el trío Casino de Santurce, el jilguero arecibeño viaja a México en mayo de 1958 para unirse a los Hermanos Puente como primera voz del Trío Los Tres Reyes.  Inician una gira por toda la República Mexicana, en unión de Christián Martell que fue Miss Universo de ese año.  Con Los Tres Reyes graba ocho canciones, pero en agosto deja el trío y regresa a Nueva York, desde donde vuelve a Puerto Rico.

Al llegar a su pueblo natal, se une a Raúl Balseiro, que ya no estaba con Felipe Rodríguez.  Ellos dos, junto a a Charlie López, forman un nuevo trío.  Actúan en radio y televisión grabando algunas canciones.  No duró mucho tiempo ese trío pues Cheíto, una vez más desaparece.  Esta vez se va a Chicago, la Ciudad de los Vientos.  Allí continúa su carrera, trabajando con cualquier productor y grabando con con disqueras desconocidas, hasta que en diciembre de 1962 el luto cubrió la ciudad de Arecibo.  La voz del sentimiento profundo, de estilo único y melodioso, se apagó; pero aunque el hombre duerme, su voz permance viva y cada día es más admirado aquel joven inquieto que con su talento, contribuyera grandemente a que Arecibo fuera bautizada como La cuna de la primeras voces.

La producción discográfica que dejó Cheíto González es realmente impresionante.  Su temperamento impredecible le llevó a grabar con varias agrupaciones.  Incluyendo el acompañamiento de orquestas.  Fue posedor de un sin igual registro registro vocal que se distinguió, particularmente por el uso agradable del gorjeo.  El estilo interpretativo que él imprimió a sus grabaciones contribuyó en gran medida a crear entre el público el entusiasmo por la música de tríos.

                                                                            El trío Santurce sin Cheíto González.

*Escrito publicado en hoja suelta Noche de nostalgia,

22 de septiembre de 2001, Teatro Oliver, Arecibo.  El profesor Fredie Soto es un reconocido historiador de Arecibo, coleccionista de materiales que guardan la memoria de la Villa del Capitán Correa y gran amante de la música popular.