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La escuela arecibeña [de primeras voces]

Por el Dr. Ernesto Álvarez

(Fragmento)

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La primera voz comenzó a definirse con un timbre único, de tiple a veces, muchas otras llegando al requinto y valiéndose del falsete.  Los timbres altos fueron la demanda obligatoria.  La comodidad con la que cantaba la segunda voz, casi entono natural cuando la primera voz podía remontarse dejándole cabida a la segunda voz para pasearse sin mayor esfuerzo y hasta espacio  para una tercera si era necesario, hacían de estas primeras voces el timbre ideal para tríos.

Trío y bolero vinieron a ser sinónimos.  El trío era el número ideal para la música romática, para decir el amor en voz baja al oído de la amada.  La gran oprquesta servía para amenizar los bailes de los grandes salones y por ello el bolero-son era la nota característica de su interpretación; había que poner algo movidito para qiuue las parejas valsearan.

            Pero, ¿quié iba a cargar con una orquesta hasta la casa llena de luna donde dormía la amada para regalarle lamúsica de una serenata?  Los tres o cuatro integrantes del trío eran ideales para el desplazamiento hasta la ventana de la novia que inesperadamente despertaba escuchando las notas de las cuerdas aserenadas de las guitarras, duleces en la madrugada, y las voces que con seguridad se habían afinado con un poco de alcohol que las calentaba y las hacía sentir melodiosas.

            Paqutín Soto, Rafel Monge, Néstor Dávila y Felipe Rodríguez eran Los Carpios, sin que ni siquiera supieran de dónde les caía el nombre.  Estaba en moda el bolero-moruno, pero ello no justificaba la intervención en la música romántica puertorriqueña del héroe de la épica medieval.  Si de este Modo hubiesen operado todos los directores de trío hubieran lidiado en la radio y en los discos insulares los Cides y los Fernán González y los intérpretes hubiesen sido Los Bocheros, César el Malagueño y Teresilla de Triana.

            Pero si Los Carpios se derrumbaron, prevalecieron Los Murcianos.  ¿Por qué?  ¿Cuál era el fenómeno que le dio supervivencia  los hijos adoptivos de Murcia?  Quizás lo mismo que hizo que Santurce se convirtiera en el espíritu del pueblo, siendo la égida del Conde Ubarri.  Entonces no sonaban tan extrañas aquellas voces de Los Bocheros que entre acordeón y guitarra parecían gritar ¡Desde Santurce los traigo yo!  Pero se refería a un lejano Santurce de la Península, mientras que aquí el jíbaro que montaba en la máquina que patinaba se despedía diciéndole a sus familiares:  Voy pa’Santurcia; yo te escribo desde Santurcia”.

            Y el fenómeno santurcino se elevó como un símbolo pueblerino.  Rey Arroyo daría título y escudo de nobleza con su Trío Santurce mientras Cheíto al organizar el suyo le llamaría Casino de Santurce.

            No era ya el Santurce de Conde de Ubari.  Era el Santurce de Pedrín Zorrilla que tomaba como símbolo a los habitantes de la Villa de Cangrejos.  Ya en en 1950 los Cangrejeros, apodados el Escuadrón del Pánico, se coronaban campeones del Caribe.

            Era un instante para la definición en la música y allí estaba la Primera Voz.  Y la Voz.  Cuatro primeras voces se definían afinando como guías la definición del trío.  Cuando la estrella de primera magnitud, Antares, iba a brillar como super-nova.  Paquitín buscó lugar aparte.  Entonces apareció Raúl Balseiro.  Dejaba a su compadre Pepito Lacomba en Arecibo y se integraba al área de la copetencia.  Felipe dice que Balseiro lleg de Los Muricanos.  Y al parecer Los Murcianos era el generador de las voces que llegaban de Arecibo.  Paquitín, Balseiro,Cheíto y Pepe Natal harían primeras voces del trío, de igual manera que Los Antares estaría definido por la primera voz de Balseiro.  A éste le sucediera Arroyito (Luis Angel Arroyo).

            Allí estuvieron, e el origen del nuevo concepto en tríos.  El génesis se produjo con armonías inéditas.  Podría decirse que estas primeras voces nacieron para definir la trinidad musical y le imprimieron los caracteres que habrían de perdurar a través de los años.  Paquitín, Raúl, Cheíto, Rey, Donate, Armando, Arroyito.  Siete pilares para empezar.  Las siete maravillas del Caribe.  Legaría el momento en que se definían de esta manera;

 

1.      Paquitín –primera voz de los Murcianos

2.      Balseiro—primera voz de los Antares

3.      Rey—primera voz del Trío Santurce

4.      4Cheíto—primera voz del Trío Casino de Santurced

5.      Arando Vega—primera voz del Casino Tropical

6.      José Donate–primera voz del trío Los Príncipes

7.      Luis A. Arroyo—primera voz de Los Trovadores Arecibeños

 

Y cuando llega a su culminación la época de oro de los tríos, cuando las bandas de rock-n-roll y sus ritmos se imponen en el mundo, cuando parece que desaparecerá el elemento romántico de nuestro panorama y que el trío agoniza, Los Condes son la resistencia.  Son los que, en medio de los instrumentos de viento, de metal a todo soplo y el estampido de la percusión de origen africano, imponen la cadencia del bolero y el decir quedamente la palabra amor.  Y la primera voz es Rafita Maldonado, donado por su pueblo para el bien de la música amorosa fraseada con palabras sencilla, dichas por la aristocrática actitud que el nombre de su trío ha adoptado:  Los Condes.

            Hernando, Julito y Albino no eran arecibeños; y eran muy buenos.  Ellos solos definieron al trío Los Panchos en sus etapas más importantes.  Albino había definido también al trío San Juan, con la segunda voz de Chago Alvarado y la primera guitarra de Ola Martínez.  Luego, tanto Paquitín como Luis Ángel cantarían con el trío San Juan, solo para darle unos años más de vida. En cambio cuando Ola y Chago se unieron a Cheíto fue para crear un nuevo cuerpo celeste de esplendorosa luz:  el trío Casino de Santurce supo integrar a Cheíto, Chago y Ola en algo diferente y sus números viven con el esplendor mismo del instante en que fueron grabados.

            Raúl, Paquitín, Rey, Cheíto, Armando, Donate, Natal, Rafita, Arroyito...La Escuela Arecibeña de primeras voces ocupaba las primeras posiciones de los mejores tríos  de las décadas de los 50 y los 60, y aún perduran.

*Este trabajo está tomado del libro Raúl Balseiro Aniversario de Oro (1995) que a su vez pertenece a otro  libro inédito  La primera voz.  Ernesto Álvarez es un catedrático retirado de la Universidad de Puerto Rico, es pintor e ilustrador de libros, investigador, poeta, narrador , coleccionista de comics, y coleccionista y amante de la música popular, especialmente la música de voces y guitarras.