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Historia del bolero

¿Y de dónde los cien años del bolero...?

 

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Puerto Rico 

En el mes de dic. de 1985 un cable noticioso de la UP desde Miami daba la noticia de que se celebraría en esa ciudad el primer centenario del natalicio del bolero...  Un investigador cubano, el señor Abelardo Hall Estrada se recordaba que el primer bolero que se había conocido en Cuba, y específicamente en Santiago, había sido compuesto por un trovador de nombre José Pepe Sánchez y el título era Tristezas.

Y a partir de esta noticia se originan los diferentes espectáculos que comienzan a desarrollarse en el continente para promover el bolero.:  En Cuba se institucionalizó en 1986 el festival Boleros de Oro; en Méjico se organizó también un festival internacional y en Colombia, donde nunca ha perdido vigencia, se promovieron espectáculos en Bogotá y en otras ciudades;  luego Panamá, Perú, Venezuela y Puerto Rico siguieron con el ejemplo.

Conozcamos el resto de la historia.

Laureano Fuentes, un músico y aficionado a las letras, publicó en 1893 una obra muy interesante:  Las artes en Santiago de Cuba.  Y dice en uno de sus artículos:  Tiene Cuba hoy (quiere decir Santiago de Cuba) diez o doce orquestas de baile, entre ellas cuéntase la de Rafael Robinson, especialista en danzones, alternando con la de Varona.  La mayor parte de las danzas de estas orquestas, entre las cuales se encuadran algunas muy atronadoras, se oyen cantos originales de José Sánchez, como aquí popularmente se le llama, tiene una admirable proposición musical, pero descuidado en la instrucción del arte, este le es desconocido por un punible abandono.  Existen también infinidad de cantores llamados boleristas que con letrillas disparatadas forman cantinelas muy bonitas...

Y sigamos con Pepe Sánchez, el maestro como también le llaman...  Los boleros eran cantados por aquellos boleristas o trovadores que acompañados de guitarras, entonaban sus canciones en las serenatas, tan en moda en aquellos años en Santiago.  Y también en las reuniones que se hacían regularmente en las casas de los creadores-cantores (hoy diríamos cantautores), a las que se les llamó peñas.  En estas reuniones que se hacían después de hacer las labores cotidianas, como obreros o artesanos, los creadores, cantantes y guitarristas se acoplaban indistintamente en dúos, tríos o cuartetos, compartiendo en fraterna emulación, creando o interpretando las canciones.  En esta forma se conocieron los dúos de Floro y Miguel, Juan Cruz y Bienvenido León; María Teresa Vera y Rafael Zequeira; Tata Villegas y Pancho Majagua; Sindo Garay y sus hijos Hatuey y Guarioné, que cantaban obras de algunos de ellos y también de Manuel Corona, Alberto Villalón, Patricio Vallagas, Rosendo Ruiz, Miguelito Campanioni, Rafael Gómez, Teofilito Emiliano Blez y Pepe Sánches...

Pues bien; se sabe que por el año 1885, Pepe Sánchez con el título de Tristezas.  En ese entonces el primer bolero, del que como tal se tiene una referencia precisa.  De este hecho nació la idea de celebrar los cien años del bolero.  Queda completamente aclarado que ya el ritmo se conocía con años de anterioridad y que había sido llamado caprichosamente bolero a pesar de que ya se había utilizado ese nombre para nombrar otro ritmo diferente:  El bolero español que tratamos en el capítulo anterior.  Un dato muy importante aporta Carmela de León en la entrevista que le hizo Sindo Garay.  Él afirma que el primer trovador que hizo boleros se llamó Nicolás Camacho y que hizo muchos; pero lamentablemente no quedó la huella de uno solo de ellos.

 

Vivió entonces el bolero en aquellos años, su etapa de formación y estructuración.  Se considera a José Pepe Sánchez como el pionero en definir los rasgos del bolero.  No existía entonces una forma precisa en cuanto a la estructuración tonal en la que se componía la canción; podía ser en cuanto al modo mayor o menor o combinando ambas modalidades.  El bolero Tristezas comprendía dos períodos musicales de 16 compases cada uno, separados por un pasaje instrumental que se ejecutaba melódicamente en la guitarra, al que le llamaban pasacalle.

La letra y la música de la canción fue posible conocerlas hoy, gracias al señor Hal Estrada, que las consiguió en Cuba con el pedagogo musical Vicente González Rubiera, conocido también como el trovador Guyún.  La letra dice:

Tristezas

Autor:  José Pepe Sánchez

 

Tristezas me dan tus quejas mujer

Profundo dolor que dudes de mí

No hay pena de amor que deje entrever

Cuanto sufro y padezco por ti.

La vida es adversa conmigo

No deja ensanchar mi pasión

Un beso me diste un día

Lo guardo en mi corazón.

A Pepe Sánchez se le conoció también como El maestro.  Había nacido en Santiago de Cuba el 19 de marzo de 1856.  Era sastre de profesión con muy buena clientela.  No tuvo ninguna formación musical académica, ya que todo su conocimiento en esta materia fue puramente intuitivo, pero enseñó admirablemente la ejecución de la guitarra, instrumento que tocaba con mucha maestría.  Cantaba muy bien, con voz de barítono.  Fue el maestro de los trovadores santiagueros, entre ellos de Sindo Garay, con los cuales mantuvo un activo grupo musical.

Odilio Ufré agrega en la contracarátula de un disco que exalta la obra del maestro:  Es innegable que el conocimiento y cultivo que Pepe Sánchez hacía de la ópera italiana, además del desarrollo que poseyó de los géneros líricos e instrumentales de ascendencia franco-italiana, además del desarrollo que poseyó de los géneros líricos e instrumentales de ascendencia franco-italiana y los propios naturales de la zona oriental cubana constituyeron referencias potenciales en la remodelación que realizó en cuanto a la creación, ejecución guitarrística en interpretación vocal (el legendario dúo de tenor y barítono característico de la auténtica trova cubana) e incluso en la temática y calidad de los textos al uso de los cancioneros trovadorescos. 

Produjo obras admirables que se conocieron por sus discípulos:  boleros y guarachas, como Pobre artista, Rosa #1, (Templadme la lira) Rosa #2 y Rosa #3, Cuando oí la expresión de tu canto, Cuba mi patria querida, Elvira, La Esperanza, Adán y Eva, Ángeles y redondillas, Cristinita, Manena, Cuando escucho tu voz, Pura, Te vi, te amé, Cuba libre y El himno a Maceo.

El maestro Pepe Sánchez murió el 3 de enero de 1918.  Vivió 62 años.

Otro dato muy interesante...  El Dr. Cristóbal Díaz Ayala trae otra cita muy interesante en su obra:  Desde casi mediados del siglo anterior, hubo trovadores en Cuba; pero curiosamente eran fenómenos del interior de la isla; cantaban su repertorio de criollas, boleros, guajiras, claves, bambucos, habaneras y canciones sobre todo de interminables serenatas.  Una cita muy interesante de la historia del bolero... y también para la del bambuco en la parte oriental de Cuba y únicamente en esa región, como canción ideal para cantarse de serenatas.

A finales del siglo pasado y a comienzos del presente, los trovadores del oriente cubano comenzaron a emigrar hacia La Habana en busca de mejores condiciones de vida.  Y por unas monedas cantaban en los cafés, restaurantes y si estaban bien vestidos, encontraban la oportunidad de presentarse en los teatros amenizando los intermedios de las películas mudas de entonces.  Cuatro de estos trovadores hicieron historia:  Sindo Garay y sus hijos Hatuey y Guarioné, Manuel Corono, Alberto Villalón y Rosendo Ruiz.

 

Antonio Gumersindo Garay y García era su nombre de pila y había nacido, como él decía, por donde nace el sol, en Santiago de Cuba el 12 de abril de 1867.  Corría por sus venas sangre india, china, negra y, además, era feísimo:  bastante moreno, de regular estatura, delgado y bizco.  Pero de una genialidad musical increíble.

Compuso páginas musicales que el mismo maestro Lecuona encontraba admirables en un hombre que había aprendido a leer ya adulto, leyendo los avisos de los almacenes en Santiago y preguntando cómo se pronunciaban aquellas palabras...  y que, por consiguiente, tampoco tenía el más mínimo conocimiento de la escritura musical.

Su vida artística la inició en el movimiento trovadoresco que surgió a finales del siglo pasado con Pepe Sánchez, que fue su maestro de guitarra, Manuel Corona, Alberto Villalón y Rosendo Ruiz.  Su vida fue un constante peregrinar como maromero de circos y como trovador.  Recorrió la isla en varias oportunidades, igualmente República Dominicana y Haití, sembrando sus canciones.

*Publicado sin autor en El Mambí (Puerto Rico) agosto-septiembre de 2004, p. 28-29