Make your own free website on Tripod.com

 

 

Pol Café

       por Reynaldo Marcos Padua

volver

 

p. inicial 

 

En "Pol Café", la poesía

se desliza por las cuerdas de una lira,

--valga la redundancia--,

y el reflejo de verdad

es que ocho o diez

están bebiendo y bolereando

acompañados de una guitarra sorda;

o cuando un trío de los muy buenos

se acomoda a cantar

suspiros panchos.

Tavo sirve los tragos más perfectos

y regala

amistad por su sonrisa cómplice.

Acevedo - es el dueño-, también ríe;

a veces hace un chiste, pendiente

de la hora en que se cierra: "los bohemios por

su gusto se amanecen...";

y él mañana andará friendo huevos

y colando un café levantamuertos

en el sitio preciso donde ahora

se elevaron las musas displicentes

de los versos del gran Pepe Lacomba.

 

El Sevilla

 

            A Neftalí

Los bohemios que entran y se allegan

tras la barra elegante del Sevilla,

contemplan a Talí

que distribuye

latitas de amistad

y alegría en botellas.

Suenan las notas

de una guitarra huérfana;

y alguna voz beduina acredita un bolero.

Así sueltan las voces

contenidas sentencias

al amor, a la pena y a las indiferencias.

A la hembra le cantan los corazones solos,

igual que en las canciones de Gil y de Navarro:

de la calle, perdida o amantes de la noche:

la mujer como Diosa.

Talí es el sacerdote de este culto en el humo, 

pletórico de espíritus de alcohol y      melodía.

Poemas de Menester de poesía